Victoriano segura (1941) -1

Todo lo malo que se habia pensado de Victoriano Segura cstaba sin duda justificado, pues a las pocas semanas de hallarse viviendo alli v presentaron en su puerta dos polirfas y se lo llevaron por dclanfr Aquella vez era bastante avanzada la tarde. Pero en otra ocasion lo* agentes del orden publico llegaron muy de manana y al pareccr con mala sangre, porque cuando — al tomar la esquina— Victoriano Segura se detuvo como para hablar, uno de ellos le empujo, lo amcnazo con supaloylegritoalgunasmalaspalabras. En la primera ocasion su mujer salio a la puertay estuvo mirando a su marido y a los policias hasta que doblaron; la segunda ni eso pudieron ver los vecinos, pues cl le dijo a voces que no le diera gusto a la gente, que se qucdara adcntro y no le abriera la puerta a nadie.
Victoriano era alto, probablemente de mas de scis pics, muy flaco, muy callado, de ojos saltones y manchados de sangre; tenia la piel cobriza, el pelo aspero y la nariz muy fina; y tenia sobrc todo un aire extrano, una expresion que no podia dcfinirsc. El contrast c entre su silencio y su voz producia malisima imprcsion, pues solo hablaba de tarde en tarde para llamar a la mujer y pcdirle cafe, y entonces su voz grave y dura se expandia por gran parte dc aquella pequena calle dejando la conviccion de que Victoriano era un hom- bre autoritario y violento. Esa sensacion se agravaba dcbido a que Victoriano Segura jamas se dirigia a nadie en la calle; no sonrcia ni contestaba saludos. Ademas, su propia llegada al lugar tuvo algo dc misteriosa.

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