POSDESARROLLISTAS RECIENTES! EL NEOINSTITUCIONALISMO- page 2

Por otra parte, existen limitaciones formales compuestas por reglas políticas, económicas y contratos, e incluyen desde constituciones, estatutos y leyes comunes hasta disposiciones especiales. Estas limitaciones definen los derechos de propie­dad y tienen la finalidad de facilitar el intercambio económico o político. Fueron ideadas para favorecer los intereses del bienestar privado, no el bienestar social.

Es preciso considerar tanto las normas o limitaciones for­males como las informales para comprender el porqué cam­bian o involucionan las instituciones en el transcurso del tiempo. Ya que, aunque no sólo ellas pueden explicar cómo cambian o involucionan, sí las influyen.

Para North, el primer agente del cambio de las institucio­nes es el empresario individual que responde a los incentivos otorgados por éstas y la fuente de este cambio es el precio que involucra preferencias relativas y cambiantes. Pero también, la expectativa de rendimientos crecientes, que serán mayores a consecuencia de los mercados imperfectos.

Este proceso de cambio es incremental y continuo. Se expresa en ajustes marginales al conjunto de reglas, normas y el cumplimiento obligatorio. En este sentido, modifican a las instituciones los cambios en la relación de precios de factores (tierra, trabajo, capital), en el costo de la información y en la tecnología, siendo la mayoría de estos cambios de precios endógenos, y son debidos a cambios en el poder de negociación para reestructurar contratos, tanto políticos como económicos.

Es obvio que, una vez que cambian los precios como efec­to del poder de negociación, éstos inciden en los cambios de gustos y preferencias, debido a modificaciones en el nivel de ingresos de los agentes, alterando la pauta conductual de la gente y su racionalización de lo que constituyen las normas de conducta económica. Estos cambios de precios relativos, pasan por el filtro de situaciones mentales preexistentes que dan forma a la comprensión individual de estos cambios de precios, acercando cada vez más a ambas -cambio de precios e ideas- a las decisiones “más claras y racionales”. Aquí, las instituciones, al incrementar o reducir el precio de nuestras convicciones, hacen que nuestras ideas, dogmas, modas e ideologías sean punto importantes del cambio institucional.

Considera que las organizaciones (unidades productivas) evolucionan continuamente y los precios cambian permanen­temente para maximizar la riqueza, el ingreso y otros fines que brinda la estructura institucional y, en la búsqueda de todos estos objetivos, las organizaciones alteran incrementalmente la estructura institucional. Asimismo, estas organizaciones en­frentarán tanto limitaciones formales como informales, pero también otro tipo de limitantes internas como tecnolo­gías, ingresos y preferencias. Así que, los diversos tipos de conocimientos o aptitudes que adquirirá la organización, para avanzar en sus objetivos, desempeñarán un importante papel en la forma en que evoluciona el conjunto de conocimientos. El conocimiento, destreza y aprendizaje que requerirán los miembros de una organización, reflejarán el resultado de los estímulos o castigos aplicados por las instituciones, aun­que, también influyen otros factores como: tamaño del merca­do; legislación en derechos de propiedad; marcas; patentes, que estimulan la invención y el desarrollo constante de la tecnología (que propicia rendimientos crecientes). Así pues, el tipo de información y de conocimientos que requiere el em­presario es causa y efecto de un contexto institucional particu­lar en el que, descubrir y evaluar mercados y técnicas, y diri­gir empleados, es vital.

Es determinante el rol de las instituciones para los siste­mas económicos, debido a que dan forma y dirección a la adquisición del conocimiento y aptitudes, y dicha dirección será el factor decisivo del desarrollo de largo plazo de la so­lí ciedad (Brian Van Arkadie, 1990). De esta manera, el marco institucional se convierte en el ordenador de las oportunida­des de maximización de la organización y de la economía na-cional. Así, al maximizar la conducta los organismos económi­cos, se da pauta al cambio institucional mediante la inversión derivada de la inversión en conocimiento, de la iteración cons­tante con la actividad económica organizada. Así, el conjunto del saber y el marco institucional junto con la alteración incre- mental de las limitaciones informales son productos acceso­rios de actividades maximizadoras de la organización. Aquí, la persistencia de los rasgos culturales frente a los cambios de precios relativos las hace cambiar al introducir un índice dife­rente en las reglas formales. Finalmente, las limitaciones in­formales deben modificar, complementar o ensanchar las re­glas formales para dar cumplimiento a las nuevas situaciones de “equilibrio”.

Los costos de negociación son importantes en el contexto del desempeño económico de largo plazo de las instituciones y organismos (aquí, observa a las instituciones como punto de enlace entre el pasado, el presente y el futuro social). Ya que, si las transacciones económicas entre los agentes se dieran en un contexto de costos de negociación cero, entonces la histo­ria no importaría porque, por ejemplo, un cambio en precios o preferencias relativas induciría, una reestructuración inme­diata de las instituciones para ajustarse eficientemente, sin embargo, como no existen los costos cero de negociación y las modificaciones de precios impactan las preferencias, las insti­tuciones pueden verse o no modificadas.

La historia del desempeño económico de los últimos si­glos, ha dejado la enseñanza de que las economías nacionales que más han experimentado un nivel alto de desarrollo son aquellas naciones que han visualizado la transformación constante de su marco institucional, para ajustarlo a la cam­biante realidad económica, resultante de las alteraciones en el equilibrio de poder de los grupos sociales divergentes.

Las instituciones son, por lo tanto, el determinante subya­cente del desempeño de las economías y son la clave para entender las interrelaciones entre la política y la economía, así como las consecuencias de esa interrelación para el desarro­llo económico. La gran diferencia entre un país desarrollado y un subdesarrollado es que en estos últimos, las limitaciones institucionales definen un conjunto de liquidaciones de la ac­tividad político económica que no alientan la actividad produc­tiva. En este sentido, es necesario restablecer la importancia del marco institucional ya que éste, puede erigirse en un fac­tor determinante del desarrollo de las economías (Doeringer y Streeten, 1990].

Se requiere, por tanto, crear instituciones eficientes para impulsar el desarrollo económico, pero para ello, se tienen que vencer varios obstáculos relacionados con las limitacio­nes informales y los costos de negociación inherentes al pro­ceso político, ya que el fondo del asunto de la escasez se rela­ciona con este último y con la estructura del poder. En la medida en que estas limitaciones provienen de la transmisión cultural de valores, de la extensión y aplicación de normas formales para resolver problemas específicos de cambio, y de la solución de problemas de coordinación directa, tienen una influencia determinante en la estructura institucional.

En lo referente a su vinculación con la estructura del po­der y el proceso político, el rol del político (para lo que hay que incentivarlo, motivarlo) es esencial para impulsar la eficiencia de las instituciones al proporcionar un marco legal en el cual se puedan hacer cumplir, por voluntad o con uso de la fuerza, compromisos vinculatorios. Esto, quizá genere la formación de grupos que instituyan el cambio económico más radical.

Otros factores claves para hacer más eficientes a las ins­tituciones será la garantía de los derechos de propiedad y el desarrollo del mercado público y privado de capitales. Es de­cir, se crean instituciones eficientes por medio de una política que tiene incentivos para establecer y hacer cumplir derechos de propiedad eficientes, en este sentido, para potenciarlas, debemos avanzar en el conocimiento de las limitaciones infor­males, sobre las normas de conducta culturalmente derivadas y saber cómo interactúan con las reglas formales, para así, obtener mejores instituciones.

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