ORIGEN DE LA TEORÍA DEL DESARROLLO ECONÓMICO: JOSEPH A. SCHUMPETER

Como se mencionó en la introducción, el nacimiento formal de la teoría del desarrollo económico, tiene lugar en la década de los cuarenta del siglo xx. Desde el punto de vista académi­co, surge por el interés de analizar los altos índices de pobre­za, heterogeneidad estructural y retraso económico que pre­valecían en la mayoría de los países del mundo.

La gran plétora de estudios de esta nueva vertiente de la ciencia económica, se originan a partir de ciertos planteamien­tos formulados por los autores clásicos y preclásicos a este respecto, pero con la característica de profundizar en aspec­tos focales para explicar el atraso y pobreza de los países no desarrollados, buscando la máxima del desarrollo.

Un estudio pionero que apareció a inicios de la segunda década del siglo xx, fue el análisis elaborado por Joseph A. Schumpeter (1911), el cual tiene como trasfondo la perspecti­va del cambio como motor del progreso, ya destacado por Stuart Mili. Para Schumpeter, el estado ideal de la economía sólo se alcanza cuando se logra el equilibrio en el sistema económico siendo esto la razón por la que continuamente se lucha y se cambia, para que cambien los datos. Es por tanto, el cambio el que constituye el problema del desarrollo econó­mico en un sentido amplio. Este cambio tiene la característica de ser espontáneo y discontinuo en los causes de la corriente circular, perturbando al sistema, lo que altera y desplaza en forma definitiva el estado de equilibrio que existía con anterio­ridad.

Para él, el desarrollo se potencia por: aquella clase de transformaciones del propio sistema que desplazan en tal forma su punto de equilibrio, que no puede alcanzarse el nue- vo desde el antiguo por alteraciones infinitesimales,16 y el de­sarrollo económico lo concibe, aquellos cambios de la vida económica que no le han sido impuestos desde afuera, sino que han surgido de su propia iniciativa, desde dentro.17 No considera como desarrollo económico al crecimiento de la economía, tal como se refleja en el crecimiento de la pobla­ción y de la riqueza, ya que éstos son resultado del proceso de cambio. El desarrollo económico es un cambio espontáneo y discontinuo, una perturbación del equilibrio que altera y desplaza ese estado de equilibrio preexistente.

Son los cambios aplicados en el fondo del conocimiento técnico aplicado, los responsables de modificaciones en la existencia de bienes de producción. Estos cambios aparecen en la esfera de la vida comercial e industrial, y no en la de los consumidores, aunque es la satisfacción de las necesidades el fin de toda producción. Debido a ello, considera que la acumu­lación está relacionada con la tasa de cambio tecnológico, y aumenta o disminuye, al aumentar o disminuir ésta última. Sin embargo, para Schumpeter, la transformación económica no sólo es explicada por factores económicos, sino que res­ponden a transformaciones históricas y del ambiente socio- cultural.

Considera que los ahorros y la acumulación son atribui- bles a las ganancias, pero sin desenvolvimiento no hay ganan­cia, y sin ésta no hay desenvolvimiento. Las fuentes del desarro­llo son: la introducción de un nuevo bien, un nuevo método de producción, la apertura de un nuevo mercado, una nueva fuente de suministro de materias primas y la introducción de una nueva organización en la industria, ya sea por creación o destrucción de un monopolio.

En su perspectiva, llama empresas a la introducción de nuevas combinaciones, y a los individuos que desempeñan esa función los llama empresarios, y ambos son los encargados de poner en marcha nuevas combinaciones, sujetos al funciona­miento de las instituciones de la sociedad capitalista, que siem­pre posibilitan la creación de nuevas combinaciones. Son los empresarios la base de la innovación, ya que son los que toman las decisiones y las llevan a cabo. Este proceso de innovaciones va siendo seguido por otros empresarios, derribando todo tipo de obstáculos y avanzando concatenada, pero contradictoria­mente, según vaya ganando importancia el proceso. A medida que estos efectos avanzan y empieza a aparecer el desequili­brio, forzan un proceso de adaptación. En el ínterin, este dese­quilibrio causado por nuevos equipos, métodos o plantas, obliga a adaptaciones que son más difíciles de asimilar.

Este desequilibrio presenta nuevas oportunidades de ex­pansión para algunas empresas: los nuevos métodos y los nuevos bienes crean nuevos espacios económicos. Pero para otras, la aparición de nuevos métodos significa contracción, desplazamiento o la muerte económica* Además, este proceso de equilibrio-desequilibrio característico del desarrollo capita­lista, debilita y/o transforma a las instituciones y modifica o crea los valores básicos para su subsistencia.

La vuelta al equilibrio no llega sino hasta que la actividad empresarial afloja y, eventualmente, llega a detenerse, enton­ces, para volver a introducir nuevas innovaciones -que sur­gen de las nuevas necesidades de los consumidores- es nece­sario esperar a que las cosas se asienten, o que la actividad empresarial tienda a disminuir hasta llegar a un estado de equilibrio con unas instituciones justas y estables que respon­dan a ese estadio de desarrollo del desenvolvimiento, o hasta que llegue al punto en que vuelven a ser obstáculos al impul­so innovador capitalista.

El empresario, con el gasto y la visión empresarial, es quien propicia los efectos innovadores en todo el sistema, de tal ma­nera que la suma de todos los fenómenos resultantes de la ac­tividad empresarial, forman un conjunto de relaciones que tie- nen un sentido y una función bien definida: constituyen la respuesta del sistema a los resultados de la actividad empresa­rial, conduciendo a una posición próxima al equilibrio desde donde la empresa tomará de nuevo su punto de partida. Esta nueva posición representa un mayor producto social de un tipo diferente, con nuevas funciones de producción, igual suma total de rentas monetarias, cero tipo de interés, beneficios nulos, un sistema diferente de precios y un nivel más bajo de precios, lo que significa la expresión fundamental de todos los resultados conseguidos por la innovación introducida y que se transfiere a los consumidores en forma de incremento de rentas reales, lo que a su vez, posibilita el reinicio del ciclo económico, pero aho­ra en una fase expansiva y de inicio del desarrollo económico.

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