Nueva perspectiva del desarrollo económico (e instituciones) en A. Lewis37

En una segunda postura en torno al desarrollo económico, Lewis profundiza en el rol que las instituciones económicas desempeñan en el sistema económico, y afirma que éstas, promueven o limitan el desarrollo económico de acuerdo con la protección que ofrecen al esfuerzo, con las oportunidades de especialización que otorgan y con la libertad de acción que permiten.

Sí, por otra parte, la acumulación de capital es una de las condiciones del desarrollo económico, entonces, las institu- dones deben garantizar la propiedad (derecho legal que posee una persona de privar a otras del uso de un recurso determi­nado) en tanto condición de la formación de capital. Para él, la propiedad es la primera institución del capitalismo, pero debe ser excluyente. Al garantizar la propiedad, el capitalista está en condiciones de decidir su mantenimiento o mejora.

Para fomentar el desarrollo, se ha de trabajar en el perfec­cionamiento de las instituciones, especialmente de las que tienen que ver con la actividad económica interna y el comer­cio exterior, pues éste propicia la especialización. Al poseer un marco institucional óptimo, si existiera un mercado interno estrecho, se podría avanzar en su ampliación.

Para Lewis, el tamaño del mercado sólo es una traba al desarrollo económico, cuando no existe voluntad institucional para su ampliación y, aunque su tamaño no sólo depende de las instituciones económicas al vincular y hacer más eficien­tes a las otras instituciones, resultarían en una ampliación de éste. Entre los otros factores que inciden en el mercado, en­cuentra a: la unidad familiar, a la población, las comunicacio­nes, la riqueza de la comunidad, la estandarización de los gustos y de las barreras al comercio.

Es primordial que exista un apego y respeto a las institu­ciones, ya que éstas complementan a las libertades individua­les y colectivas más que confrontarlas y, si existieran obstácu­los que se opusieran a las instituciones, habría que reducirlas con base en la conciencia y responsabilidad social. Con esto, se reconoce que es necesaria tanto la acción colectiva [la co­munidad, el Estado -que en muchas ocasiones puede obtener mejores resultados que el individuo-) como la libertad indivi­dual. Así, con la acción consensuada, si se necesitara hacer cambios, éstos serían más fáciles de realizar.

Ahora bien, considera que todo proceso de desarrollo económico implica cambios, mutaciones o transformaciones no sólo de las estructuras económicas, sino también de las instituciones| y estos cambios involucran a las creencias, eos- stumbres, religiones e intereses de clase. En algunas ocasio­nes, será necesario destruir las bases del poder económico de las clases dominantes que, una vez encumbradas, se opon­drán a todo sinónimo de innovación o cambio. Para él, el cambio se puede originar en cualquier punto del tejido de creencias y relaciones y se extiende desde allí hacia afuera. Pero, no todas las creencias o hábitos cambian totalmente y no todos cambian al mismo tiempo. En tal sentido, la transfor­mación nunca es completa e inclusive, cuando se presenta el cambio, éste permite a las personas aprovechar las oportuni­dades económicas de diferente manera, por lo que al produ­cirse el crecimiento, ello irá modificando a las instituciones para incentivar ese estado de cambio, con la finalidad de for­talecerlo.

ft Por consiguiente, el cambio se refuerza a sí mismo acumu­lativamente. Una vez iniciado el desarrollo económico, las instituciones cambian más y más en sentido favorable al desarro­llo y así, fortalecen las fuerzas que lo promueven. Aquí, las viejas creencias, costumbres y relaciones de poder se modifi­can y las nuevas creencias e instituciones se toman poco a poco más congruentes entre sí y con los cambios futuros en el mismo sentido.

* Finalmente, sentencia que el cambio institucional no de­pende exclusivamente de los cambios en el ambiente físico, en la tecnología o en otras esferas comerciales, sino que, los cambios en estos factores dan lugar a cambios de acomoda­miento en las instituciones, aunque no deja de lado el hecho de que las instituciones cambien por sí solas. Además, en lo referente al desarrollo económico, no considera que exista una única pauta o etapas a seguir para alcanzar éste, ni que todo cambios lleve al desarrollo, pues hay cambio que hacen retroceder. Aunque, generalmente las instituciones de un país cambian para ascender a mejores estadios de desarrollo. Es decir, no existen ciclos de cambio únicos ni resultados total­mente exitosos del mismo, y tampoco es posible afirmar que las instituciones evolucionen cumulativamente, en sentidos favorables al desarrollo y hay que aceptar que los cambios en la tasa de desarrollo no se deben exclusivamente a la evolu­ción de las instituciones. Por eso, hay que distinguir bien los cambios debidos al cambio de las oportunidades económicas de los cambios debidos a la evolución de las instituciones.

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