Mara villa (1946) -9

De pronto sintio que su pata trasera derecha resbalaba, que la tierra se deshacia bajo ella. El boyero grito con un alarido agudo y torturante. Maravilla quiso saltar y sintio que no podia. Durante un segundo su corazon se detuvo y su sangre se helo. Temblo mas. Inesperadamente, el pito de la sirena estallo abajo, penetro en elbosque, sacudio los pinos y paralizo la vida de Maravilla. Fue un segundo, un solo segundo mortal. Enloquecido, el animal quiso huir, escapar al yugo, al terrible instante. Su pata batio el aire y, abierto de ancas, la sintio rodar por el abismo hasta que el pego con el vientre en la tierra. Mugio, lleno de pavor y de dolor. El pesado tronco se fue cargando de lado, moviendose con cruel lentitud, y Maravilla sentia ese movimiento y comprendia a que conducia. Pero lucho; clavo las tres pezunas restantes, las afinco furiosamente, restrego el hocico contra la tierra. Una fuerza descomunal tiraba de su cabeza hacia arriba y el sabia que si le daba a esa fuerza la menor ventaja, quedaria desnucado. Hizo un esfuerzo desesperado y sus ojos se llenaron de sangre, se le hincho el pescuezo, se le crecieron las venas del vientre y los musculos de las ancas y los muslos le quedaron en relieve. A su lado, silencioso y obstinado, el Negro se mantenia firme, con una de las patas traseras apoyada en una raiz, tirando tambien su cabeza hacia abajo. Asustado hasta la palidez, el boyero coma de un lado a otro dando voces.
Alla abajo alguien llamo la atencion y la gente empezo a murmu- rar. Corrian de todos lados y se agrupaban a ver la escena. Los perros ladraban y esos ladridos atormentaban a Maravilla. Este luchaba con su destino en aquel calvero y desde abajo se le veia librando la batalla por su vida.

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