Los fisiócratas

Esta perspectiva teórica representó una reacción al enfoque mercantilista. Consideraba que la agricultura era el sector más estratégico para acumular riqueza y que un régimen de competencia era el más adecuado para que este sector pro­dujera al máximo. Se suponía que los sectores no agrícolas de una economía agraria crecerían en una proporción ópti­ma y con afinidad, y en reacción, con el rendimiento del sector agrícola.

Resaltaba los vicios posibles de la intervención estatal, por ello, pugnaban por la ausencia interventora del sector guber­namental para evitar dotar de privilegios especiales y de mo­nopolios, y de otras interferencias en el proceso competitivo.

La ausencia estatal establecería las condiciones económicas y políticas que condujeran a la plena realización del potencial agrícola. Igualmente, suponían rendimientos crecientes en la producción por medio de la sustitución de la pequeña e inefi­caz agricultura por la producción agrícola a gran escala, debi­do a los rendimientos crecientes del capital.

Las condiciones económicas y políticas fundamentarían la continuación del crecimiento económico. Las clases sociales se clasificaban en tres: productiva, estéril y propietaria (en su Ta- bleau Economique, Quesnay consideraba la existencia de estas tres clases sociales). La productiva incluía a los agricultores, w arrendatarios y demás dedicados a la agricultura, pesca y mi­nería. La segunda clase, incluía a los manufactureros, artesa-

nos, distribuidores de mercancías, artistas y miembros de pro­fesiones liberales, finalmente, la clase propietaria, incluía a los propietarios agrícolas y a otros que viven o cobran rentas pro­pietarias, esta sería responsable de los avances en gastos para la explotación de la superficie agrícola y de la manutención de los trabajadores agrícolas y de los gastos en capital fijo.

De otra manera, si se presentaba una disminución, méto­dos menos eficientes de cultivo reemplazarían a los más eficientes y la economía sufriría una contracción. Por el contra­rio, si se derivara un incremento, la economía se expansionaría. Entonces, cualquier aumento en el nivel de inversión en desembolsos o anticipos anuales, servían para aumentar la producción y reproducción total, incluyendo dentro de este in­cremento la causada por la elevación de precios. Además, asig­naban un papel importante al capital y a su formación, y hacían de la expansión agrícola una fuente, y no resultado, del creci­miento en los demás campos de la economía.

Una síntesis de las condiciones que proponían para el crecimiento económico, fueron:

1. Fortalecimiento del mercado interno. Lo que se potenciaría con un incremento de la renta real per cápita, cuyo creci- miento se podría ver contrarrestado por un aumento inde­bido de la población.

Creación de un sistema competitivo. Que daría origen a un mejor nivel de precios, incluyendo el de los bienes agríco­las. En este sistema, se concillarían los intereses económi­cos de individuos y grupos.

  1. Concebir al dinero como un medio de cambio más que como medio de riqueza, por lo que pugnaban por el con­trol de la emisión de éste.
  2. Irrelevancia del comercio exterior, cuando un país era grande y autosuficiente. Aunque consideraban al comer­cio como estéril, lo veían como promotor de incrementos de utilidad. También, abogaban por una libertad sin res­tricciones en la exportación de cereales cuando la deman­da estuviera deprimida.
  3. Restar relevancia al crecimiento de la población, ya que su tasa de crecimiento tendía a mantenerse al mismo ritmo del crecimiento de la población.
  4. Propiciar mejoras tecnológicas. Potenciar el mejoramiento de las técnicas y tecnologías para incrementar la produc­ción agrícola y propiciar el establecimiento de condiciones que llevaran a ella y, finalmente.
  5. Potenciar la armonía entre los intereses individuales y colectivos. El Estado no tendría un papel preponderante en la producción y debía, en cambio, crear el marco nor­mativo para el funcionamiento de la industria privada y de la competencia libre.

Los fisiócratas observan la importancia del papel del Esta­do como garante de las condiciones mínimas para la repro­ducción económica, pero sobre todo, ya sugerían el respaldo que a ésta daría el buen funcionamiento de las instituciones económicas. El Estado, aunque en lo económico no tendría un rol determinante en la producción, sí debía garantizar, me­diante sus instituciones y prácticas económicas, el respeto a la propiedad privada así como cuidar del orden y libertad de compra-venta, entre los individuos.

Los principales representantes de esta escuela del pensa­miento económico, no tuvieron como finalidad específica ocuparse del desarrollo económico, aunque sí analizaron el sistema de reproducción de manera global y, por tanto, toca­ban tangencialmente este importante y complejo asunto de la economía política. Los principales representantes son: Adam Smith, David Ricardo, R.T. Malthus, Carlos Marx y John S. Mili a quienes se les reconoce así por la trascenden­cia de su obra y por la escuela que fundaron con ella. Es obvio que existieron más autores, pero éstos son los más importantes, aunque aquí, no expondremos las concepcio­nes de Marx ni Ricardo ya que es difícil encontrar en ellos un análisis sistemático acerca del desarrollo económico, y mucho menos de la vinculación de éste con las instituciones. Debido a ello, sólo se presentará el pensamiento de Smith, Malthus y Stuart Mili.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>