LA VISIÓN DEL DESARROLLO EN M. LIPTON

Lipton enfoca su análisis del desarrollo en torno a la proble­mática que tienen los países subdesarrollados para financiar este proceso, en tanto significa más inversión, mejor consumo y mejor distribución del ingreso. Recomienda que los países “pobres” establezcan sus propias políticas monetarias y credi­ticias, con base en el conocimiento de sus realidades y sin reproducir esquemas de los países desarrollados. Estas parti­cularidades de los países pobres, se deben tomar en cuenta debido a que: a] el Estado tiene que regular un mercado de préstamos, sobre todo en las primeras etapas del desarrollo; b) se habrá de sustituir el trueque por las transacciones que utilizan dinero y crédito y, c] la necesidad de un mercado re-guiado en el que el Estado financie el desarrollo mediante tributación y deuda pública, creación de incentivos e institu­ciones para ampliar el espectro de inversiones y volver más eficiente la inversión.

El Estado, en los países pobres, ha de jugar un papel cru­cial para establecer no sólo el mercado financiero, sino para establecer políticas que estimulen el ahorro y ha de ser el guía para crear proyectos redituables de inversión, para utilizar el ahorro que logre generarse interiormente. De no contarse con un Estado claro en sus objetivos y bien dotado de un plan impulsor del desarrollo, sería muy factible que los dineros que son tan difíciles de conseguir, irremediablemente se malgas­tasen (obras suntuosas, pero carentes de valor añadido).

El Estado debe invertir parte de los recursos obtenidos vía mercado financiero, para activar la economía, pero bajo una actitud responsable en la asignación de los mismos, con una estricta vigilancia del financiamiento sustentada en: a] manejo de los dineros para incrementar y mejorar la asigna­ción de recursos para el desarrollo; b) persuasión a individuos y empresas a ser copartícipes del desarrollo con la participa­ción de sus recursos en inversión productiva y, c) lograr que la ayuda extranjera complemente los recursos. Al hacer esto, evita recurrir a la muy usada política de creación de dinero, aplicada por los países ricos, ya que, finalmente, sería un fi­nanciamiento inflacionario.

La política financiera adecuada para un país subdesarro- llado, ha de partir del conocimiento de sus propias realidades

y buscando adecuaciones en las formulaciones teóricas que surgen y son aplicables en los países desarrollados, no así en los subdesarrollados. Esta política financiera no inflacionaria, ha de considerar el uso de una política fiscal y financiera con­juntada, tanto hacia lo interno como para hacer uso de las posibilidades del exterior. Entre los internos, estarían: im­puestos, menos gasto corriente, precios realistas y sujetos al mercado, de los bienes y servicios públicos, mayor uso del mercado crediticio para financiamiento público, reducir la emisión de dinero y evitar financiamiento deficitario; entre los externos: solicitar y hacer uso de los préstamos comerciales, propiciar inversión extranjera, estimular exportaciones para tener y usar reservas del comercio y aceptar ayudas extranje­ras. Además, debe estimular el ahorro de las empresas y propiciar el financiamiento corporativo.

Finalmente, considera que los recursos con que se cuente para el financiamiento deben asignarse con criterios de inver­sión, para que la asignación de recursos que parta de la pla- neación del desarrollo, brinden los mejores resultados. Es decir, que se perfeccione la búsqueda de principios que guíen la asignación de recursos invertibles, internos y externos, entre los sectores principales, y a la búsqueda de las mejores técnicas de producción.

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