La visión del desarrollo económico en Streeten

Paul Streeten es uno de los economistas que más ha escrito sobre los problemas del desarrollo. Afirma que cuando este­mos hablando de países, debemos tener presente que los países no son pobres ni ricos, sino que son los individuos quienes son pobres o ricos. Por país pobre se debe entender a un país donde los habitantes son pobres. El propósito del desarrollo deber ser por tanto, reducir la pobreza. O en otros términos, el propósito último de la producción, comercio, in­versión, migración y ayuda extranjera debe ser el mejora­miento de vida de los individuos.

La pobreza no se mide mediante el ingreso per capita, ni su tasa de crecimiento en el tiempo, no por que no sea un buen indicador, sino debido de la estructura dual de las eco­nomías desarrolladas y de la diferencia de productos y facto­res necesarios para satisfacer las necesidades de los miem­bros de las dos partes de la economía. Ve al desarrollo como algo más y algo menos que el aumento de los ingresos reales, considera que éste comprende un cambio de actitudes funda­dor mencionar algunos de sus artículos, ver Streeten, Paul (1962), ¿Son tan pobres los países pobres?, Estrategias económicas (1964] y Global Governance for Human Develop­ment (1992).

mentales hacia la vida y hacia el trabajo, y un cambio de las instituciones económicas.Considera que la diferencia entre el crecimiento económico en los países adelantados, que se re­fleja en un desarrollo más rápido medido por el crecimiento del ingreso per cápita, y el desarrollo de los países en desarro­llo, consiste en que en los países adelantados, las actitudes e instituciones se han adaptado, en general, al cambio, y la socie­dad tiene la innovación y el progreso incorporados a su siste­ma, mientras que en los subdesarrollados, las actitudes y las instituciones,y aun las políticas, son obstáculos reacios al desarrollo.

Para él, la transformación de una sociedad regida por la tradición o la autoridad en otra moderna, innovadora, experi­mentadora, progresista, puede lograrse sin que durante un tiempo considerable se registre ningún crecimiento del ingre­so o del ingreso per capita. Las reformas institucionales y hu­manas (reforma educativa, agraria, administración pública honesta, ahorro empresarial arraigado, actitud hacia el traba­jo, la vida, la aceptación del riesgo y la producción en gran escala), pueden ir o no acompañadas de un aumento en el consumo. Dentro de las políticas claves, se encuentra a la política demográfica, que debe hacer disminuir la tasa de cre­cimiento poblacional a fin de un mayor reparto futuro. Aquí, se debe pensar en términos de largo plazo -una o dos genera­ciones-.

Dice que el desarrollo no es ni debe ser sinónimo de au­mento del ingreso per cápita y que deben tomarse con precau­ciones para utilizar estos conceptos como medidas o indica­dores amplios del desarrollo. Propone como medida a la tasa de avance del sector moderno hacia las formas tradicionales de vida y trabajo y factores no económicos como las actitudes humanas y las instituciones económicas ysociales. En este sentido, la estrategia económica más exitosa no será aquella que parta de un plan con un conjunto dado de fines y objetivos o metas con un conjunto de medios o instrumentos. Los obje-ti vos no se dan desde afuera, sino que se debe usar un análi­sis causal completo que tome en cuenta las diferencias que se producen cuando se apliquen los instrumentos separadamen­te o en formas diversas, de una sola vez o en forma sostenida. El plan es una visión inherente al cambio que no debe pasar por alto obstáculos políticos como restricciones finales ni pa­sarlos como factores no económicos.

Este plan económico se debe concebir como un patrón de políticas que avanza constantemente, pero que ha de modifi­carse a la luz de nuevos acontecimientos, de conexiones cau­sales cambiantes y de valoraciones revisadas. Ya que -según él- el aumento de la producción no se logra mediante una asignación más eficiente, sino mediante la capacidad y visión estratégica para ejecutar acciones complementarias y suple­mentarias en todas las áreas para asegurar su eficacia. Este aumento de la producción debe hacerse a la luz de los recur­sos e instituciones, que siempre son particulares en cada país.

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