La perspectiva del desarrollo económico en los precursores – page 6

Recomienda que los beneficios deberían ser siempre paralos capitalistas, pues son los que tienen la mentalidad de in- I versión productiva (herencia schumpeteriana], las otras cla­ses sociales sólo lo despilfarrarían. Diría Lewis, únicamente la pasión del industrial llevará a construir un imperio de ladrillos y acero.

Finalmente, cuando en Lewis desaparece el excedente de trabajo, ya no tiene validez el modelo de economía cerrada, pues los salarios ya no estarán ligados a un nivel de subsis­tencia. Por el contrario, cuando la acumulación de capital al­canza a la oferta de trabajo, y los salarios comienzan a subir por encima del nivel de subsistencia, el excedente busca en otros países cómo mantener la tasa de beneficios. Esto lo logra, de dos formas, permitiendo el ingreso de trabajadores inmigrantes o bien, exportando capitales en países con bajo nivel sálarial. Si bien en un principio éste es el atractivo, a largo plazo intervienen factores como la dotación de recursos, el capital humano y la estructura institucional.

Existen otros teóricos como Viner30 quienes, observan al subdesarrollo económico como una situación de potenciali­dad para utilizar o más capital o más trabajo, o mayor número de recursos naturales disponibles, o las tres cosas a un mis­mo tiempo, para mantener a la población actual en un nivel de vida superior o para mantener a una población numerosa en un nivel de vida no inferior.

En este sentido, cuando un país tiene una población nu­merosa, erradicar los niveles de pobreza debe ser la prueba crucial del desarrollo económico, pues es grande el número de los que viven en el margen de subsistencia o por debajo de él, es grande el número de analfabetos, de enfermos y de sub- alimentados.

Sin embargo, erradicar los niveles de pobreza implica sal’ var obstáculos que no sólo son independientes entre sí, sin que, a veces, están superpuestos y en algunos casos pueden implicar los mismos obstáculos desde distintos puntos de vista. El primer tipo de obstáculos tienen que ver con funcio­nes de productividad baja, debida a factores cualitativos, físi­cos o humanos; un entorno físico desfavorable (infraestructu­ra deficiente con irregularidades naturales) y la calidad de la población trabajadora (educación, factores históricos, cultura­les, del ambiente, de la calidad de servicios sanitarios, alimen­tación y la dirección del gobierno]. Un segundo tipo de obstácu­lo es la escasez de capital. Pero esta escasez, puede ser relativa y depende de la distribución de la renta y, a medida que la renta aumente, el porcentaje de renta que se ahorre aumente también. Al aumentar los ingresos, se depende menos de los capitales externos para financiar las políticas de desarrollo.

La tercera categoría de obstáculos consiste en ciertas con­diciones del comercio exterior que tienen impactos desfavora­bles. Por ejemplo, los términos de intercambio desfavorables para los países en desarrollo no siempre afectan negativamen­te a todas las industrias que participan en el comercio, pues puede ocurrir un aumento del volumen del comercio o la dis­minución de los costes reales de exportación, pueden contrarres­tar la pérdida del movimiento adverso de la relación de inter­cambio. Aunque Viner acepta una parte de la visión cepalina, fundamenta la otra cara de la moneda: en el auge, los precios agrícolas aumentan más que las precios de las manufacturas, por lo tanto, las ganancias de los buenos tiempos deberían confrontarse con las pérdidas de lo malos, también acepta la posición de la proposición de que existe alguna tendencia para que el progreso tecnológico se dé más rápido en las manufac­turas que en la agricultura, excepto, cuando dicha tendencia es consecuencia -no causa- de países que están más avan­zados tecnológicamente y suelen ser más industriales que agrícolas.

Establece que pese al fracaso de algunos países que cuen­tan con alguna ventaja comparativa en la agricultura al utilizar técnicas adelantadas, el remedio no es una industrialización subsidiada a expensas de la agricultura, sino la educación y preparación para una agricultura modernizada.

La cuarta y última categoría de obstáculos al desarrollo la asocia con una tasa rápida de crecimiento de la población que puede contrarrestar los efectos benignos: progreso tecnológi­co, nuevos recursos naturales, ayuda económica extranjera y desaparición de barreras al comercio exterior. El único reme­dio propuesto por él es el freno al crecimiento de la población. Es decir, tener un mayor control de los nacimientos. Una de las paradojas del problema de la población consiste en que, el logro de altos niveles de renta per cápita y de educación pare­cen ser requisitos previos, casi esenciales, para remediar el problema y en que la tasa excesiva de crecimiento de la pobla­ción en sí misma, es la barrera más importante para el esta­blecimiento de estos requisitos previos.

Concluye que la maldición de los pobres y su pobreza es que todavía no ha sido descubierto ningún camino fácil ni cierto, que sea aceptable ampliamente, para salir del círculo vicioso. Así, al examinar los obstáculos, destaca que los exter­nos son importantes (barreras comerciales, empréstitos), pero, en la medida en que los países subdesarrollados tomen con­ciencia del peso de los factores internos (función de produc­ción, inversión, gobierno, población), podrán depender de ellos mismos y dedicarán sus propios recursos humanos, fí­sicos y financieros a un ataque profundo, en gran escala y persistente, contra las causas interiores básicas de la pobreza masiva.

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