La NEI EN el siglo XXI: aportación al estudio del fenómeno del (sub) desarrollo – 3

En este sentido, no únicamente se requiere crear o perfec¬cionar las instituciones, sino indagar en torno a las condicio¬nes necesarias y suficientes para que tales instituciones sean buenas. La base debe estar constituida por el consenso social no excluyeme….. Pues, si bien las reglas formales delinean un proyecto de desarrollo económico de largo plazo, si no se cuenta con el apoyo del conjunto social, las limitaciones insti¬tucionales contrarrestan los buenos propósitos de las reglas formales y, demostrarán de esta manera, su carácter perver¬samente excluyeme.
Las políticas económicas, de desarrollo y la real politic, se deben ajustar al estadio de desarrollo institucional. Es decir, sin que estemos sugiriendo un proceso lineal en la construc-ción y readecuación institucional, sí es necesario que las ins-tituciones sociales y económicas existentes sean tomadas en cuenta en su statu quo in spacce a la hora de establecer ciertos objetivos de desarrollo. De otra manera, se repetirían los mismos errores de antaño, de imitación de modelos de desarro¬llo económico ajenos a nuestra cultura económica, idiosin¬crasia económica y grado de desarrollo institucional.
Pero, ¿qué es lo que incentivará el buen funcionamiento de las instituciones ya existentes y permita la creación de otras? Sin lugar a dudas, esto se encuentra supeditado al gra¬do de desarrollo cultural de una nación. En la medida en que crece la conciencia social en tomo a la necesidad de dar cer¬tidumbre al juego económico para tener una suma no-cero, los individuos y no sólo el Estado, deben ejercer presión so¬cial sobre las organizaciones, fuente primaria del cambio y mejoramiento institucional.
Bajo la perspectiva anterior, ¿qué requisitos deben cum-plirse para el buen éxito institucional? En primer lugar, se debe partir de la certeza de que las instituciones deben mejo¬rarse, pero quién deberá llevar a cabo dicha tarea: sería muy fácil dejar todo al Estado en tanto institución económica, polí¬tica y social principal en esta era de construcción del individuo institucional, pero ello representaría una salida fácil y quizá peligrosa para las sociedades nuevas, que buscan en la repre¬sentación del Estado un cimiento nuevo para construir su nueva historia y no repetir los errores dolorosos del pasado lejano y reciente, en esta tarea debe participar la sociedad organizada en núcleos de vigilancia y monitoreo de las insti¬tuciones.

 

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