La muchacha de la guaira (1952) -3

—La funcion del hombre, cual es? Eso es lo que no has podido explicarme. Te has perdido en un bosque de palabras, pero has eludido responder —dijo de pronto, dirigiendose al mayor.Hans observo que, al hablar, la mirada de ese joven relampa- gueaba; y observo cuan pacientemente el otro, el mayor, parecia salir de un profundo sueno mientras daba vueltas a su vaso de whisky con soda. Empezo a hablar.
—Perdone, senor… «Como dijo? Ah, si Trondheim; no Sandhurst, senor Sandhurst. Mi amigo esta interesado en algunas cosas que tal vez le aburran a usted. Lamento mucho que la escasez de mesas, en este horrido lugar, le obligue a oir cosas abstractas. Pero es el caso…
Un hombron de gran cabeza, que habia estado bebiendo en la mesa contigua, fue a ponerse de pie en tal instante y cayo de bruces, golpeando el suelo con la violencia de un pilar de cemento. Al parecer se hallaba totalmente ebrio. La muchacha alargo su fino cuello para verlo. Eso, sin duda, le interesaba mas que la presencia de los dos extranos en su mesa. El que hablaba callo durante un momen- to y volvio hacia el caido un rostro desdenoso.
—Mi amigo —prosiguio— requiere una explicacion, o mejor aun, necesita una explicacion. El quiere averiguar cual es la funcion del hombre sobre la tierra, lo cual desde luego, implica saber cual es la de la tierra en el universo. ,;No le parece a usted muy peregrina, y muy fuera de lugar, esa pretension de mi amigo?
—Por que ha de estar fuera de lugar? —inquirio, repentinamente apasionado, el segundo oficial del Trondheim—. Yo creo muy justo que el quiera saberlo.
De subito comprendio que el joven iba a serle simpatico y que la manera de expresarse del mayor no le estaba gustando. Comprendio ademas que en esa noche casi vacia, que el esperaba malgastar al lado de una muchacha bonita de cortos alcances, habia aparecido de golpe algo lleno de interes. Podria oir cosas tal vez importantes, y acaso cambiar ideas que siempre le habian preocupado. Pidio, pues, otro ron, y liberto su brazo, que la muchacha habia vuelto a usar como una especie de almohada. El de mas edad sonrio y se volvio al joven.
-Miguel, no es esto inesperado? Aqui tienes tu al seiior Trondheim, digo Sandhurst, oficial de marina noruego, buscando la respuesta que tu buscas. j Senor Sandhurst —dijo alzando su vaso—, bebamos un trago por la busqueda de la funcion del hombre!
Esto hablo. y a seguidas tumbo la cabeza sobre sus brazos, como poseido de un subito sueno incontrolable. No cabia duda de que habia bebido en exceso. iO era que el si sabia cual era esa funcion del hombre y jugaba con la ansiedad de su joven amigo como el agil y seguro gato juega con el indefenso y aterrorizado raton? Ese abando no con que se tumbaba sobre la mesa y ese lexico que parecia manejar con especial delectacion, no denunciaban en el al hombre profunda y sutilmente cruel, que usaba su sabiduria como una arma peligrosa para herir a los mas inexpertos?
—No! —clamo duramente el joven—. Es inapropiado venir aqui a brindar con whisky adulterado y ron barato por un tema tan cargado de sufrimientos. No es cosa de alzar un vaso de alcohol por ello, en un lugar como este, antro de prostitucion. jMe voy! —aseguro levantandose.
Entonces la muchacha parecio cobrar vida y miro a ese joven. Hans advirtio el interes en todo su rostro y noto el brillo de sus ojos, del todo nuevo, por lo menos para el; no visto antes en esa noche. Comenzaba a sentirse mucho mas intrigado.
—Sientese, por favor, joven —pidio.
Era evidente que tambien el joven habia tornado mas de lo debido, porque si no, a que tanta excitacion? Era acaso sagrado el tema que se habia planteado, o habia en el alma de ese muchacho una desconocida reserva de sentimiento religioso?
—Sientese, por favor —repitio, cogido ya en los engranajes de la tragedia, todavia no sospechada por el ni por la muchacha ni por los dos recien llegados—. Hablemos del asunto. En realidad, me preocu- pa tanto como a usted el destino final de la humanidad.
—Por que es necesario hablar de eso, por que?
Era la muchacha quien hacia la pregunta. Que ocurria, que le habia llamado la atencion hacia un instante, pues: el tema, la palabra “prostitucion” dicha por el joven, o el joven mismo? La muchacha estaba resultando rara. Lo mejor seria ignorar su presencia. De todas maneras media hora despues, una hora a lo sumo, el segundo oficial del “Trondheim” volveria a su barco. Pero en eso el mayor de los extranos irguio la cabeza.
—Ella es quien tiene la razon. Por que hablar de eso? Millones de seres viven y mueren sin hacerse la terrible pregunta. Vivir la funcion de la humanidad es mas sabio que tratar de conocerla. jHans Trondheim, brindemos por la vida, que lleva en si misma su ignorado destino!

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