EL Viejo institucionalismo o instutucuonalosmo anterior – page 2

sur­gimiento de las instituciones es una respuesta a ciertos hábi­tos de pensamiento y éstas, moldean un cierto tipo de desarro­llo económico. A su vez, la evolución de las instituciones es esencial en este proceso, pues su interrelación e incidencia en el sistema económico es crucial. El problema central que mo­tiva el cambio institucional debe ser el interés económico co­lectivo por sobre el individual y dependiendo de cómo se controlen los distintos hábitos de pensamiento de los indivi­duos, resultará en una evolución o estancamiento de las ins­tituciones.

Así, el fundamento de la empresa está dado por la institu­ción de la propiedad, y sus principios son pecuniarios en ella; los cambios tecnológicos introducidos como consecuencia de la estructura institucional, vienen dados por un sistema de institu­ciones rivales en el que la lógica interna del sistema da lugar a contradicciones que crean su propia transformación.

Wesley Mitchell, también criticaba los supuestos de la teoría neoclásica, particularmente los relacionados con las preferencias o gustos, por su exogeneidad. Los descartaba para analizar fenómenos económicos, pues éstos son mucho más complejos que lo que esta teoría los hacía aparecer. Decía que, los economistas neoclásicos, al interesarse en individuos imaginarios que acuden a mercados imaginarios, con escalas de precios de oferta y demanda que se interceptan en un pun­to imaginario, restaban seriedad al análisis económico, que por naturaleza es complejo. Por lo tanto, no sería marco ade­cuado para el estudio del fenómeno del desarrollo económico, pues, no es posible describir la evolución de la economía (me­dición del pib) con una única serie temporal para describir el desarrollo económico, sino que es necesario analizar toda una variedad de indicadores.

John R. Common define a la institución como la acción colectiva en el control, la liberación y la expansión de la ac­ción individual. Ese control colectivo, puede consistir en

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costumbres sin organizar o en acciones organizadas a través de las instituciones existentes como el Estado, la familia, la iglesia, la sociedad anónima, el sindicato, etc. Su unidad bási­ca de análisis era la transacción que implicaba la enajenación y adquisición, entre los individuos, de los derechos de propie­dad y libertad creados por la sociedad. Consideraba tres tipos básicos de transacción: las de negociación, las de gestión y las de racionamiento, ésta implicaba el racionamiento de la rique­za o del poder adquisitivo por parte de una autoridad superior. Las transacciones de gestión suponían una relación de obe­diencia en la organización de la producción, y las negociacio­nes suponían un acuerdo voluntario entre iguales desde un punto de vista jurídico. Pero esto no significaba que las partes tuvieran el mismo poder de negociación, ya que los términos de negociación dependían de la capacidad de cada parte para quedarse con lo que quería de la otra.

A diferencia de Mitchell y Veblen, él sí considera en su análisis a la escasez de recursos como los determinantes del progreso, pero a diferencia de los neoclásicos que ven al mer­cado como el mejor asignador de éstos, dice que es el poder quien decide su asignación y evita así posibles conflictos por la posesión de tales recursos, con la aparición de una institu­ción para que las transacciones se realicen pacíficamente. Cada una de las instituciones está regida por su propio con­junto de reglas o normas de funcionamiento. Estas normas deben cambiar constantemente en la institución e indican lo que puede, debe o no debe hacerse, u obligar a hacer a los individuos, mediante estímulos y sanciones.

Destacan tres aspectos de control colectivo: a) la existen­cia de normas que rigen la conducta, crean oportunidades e imponen restricciones; b) la incorporación en la economía institucional de la ética y la jurisprudencia, y c) la existencia imparcial de un árbitro externo que permita introducir consi­deraciones éticas, pues de otra manera las negociaciones de­penderían sólo del poder.

El desarrollo económico desde la perspectiva de la teoría • 107

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