EL Viejo institucionalismo o instutucuonalosmo anterior – page 1

Ha quedado demostrado, sin lugar a dudas, que el primer gran institucionalista fue Adam Smith, al grado de llegar a concluir que los factores institucionales son los determinan­tes últimos del progreso económico. Sin embargo, tanto él como muchos otros economistas, al tratar a las institucio­nes como algo exógeno al sistema económico o como un fac­tor constante, no desarrollaron una teoría propiamente de éstas y dejaron de lado el estudio de su incidencia en el siste­ma económico y social de los países.

Hacia finales del siglo xix, pero sobre todo, en las dos pri­meras décadas del siglo xx, surgió una corriente del pensa-j miento económico, que se confrontó a la corriente económica dominante basada en los textos de la escuela neoclásica o marginalista, a la que critican, denunciando que lo que en la teoría económica suelen llamarse “leyes” son en realidad fe­nómenos contingentes que dependen de factores históricos, sociales e institucionales, pues consideraron que hay muy pocas cosas inmutables en la economía y muchas que son influenciables por los individuos y las instituciones. Los insti- tucionalistas americanos fueron los primeros en destacar la importancia económica de los hábitos de conducta y de pen­samiento de los grupos humanos y trataron de analizar y comprender el complejo de instituciones sociales. Estuvieron muy influidos por los historicistas alemanes y utilizaron con-

’”Eata parte en su mayoría estará sustentada en la pane dedicada al instituciona­lismo en el libro de Roger Backhoouse (1985), Historia del análisis económico moderno y en el sitito de internet http:7Avww.eumed.es/

ceptos procedentes de la psicología y del evolucionismo dar- winista.

No es sino hasta el siglo xx, a fines de los años veinte y principios de los treinta, cuando, inspirados por la idea del cambio e innovaciones de Schumpeter, en los trabajos de Clark y Young así como en las analogías del individuo econó­mico con el biológico (evolutivo y organisista] formalizan el nacimiento de esta importante escuela del pensamiento eco­nómico y antecedente primero del neoinstitucionalismo, de manera formal.

Thorstein Veblen es uno de los primeros críticos de la economía tradicional, sobre todo de la teoría neoclásica (mar- ginalista) que al centrar su atención en los recursos escasos para una mejor asignación de estos, construye un mundo imaginario basado en el conocimiento perfecto, la información perfecta, las señales inequívocas del sistema de precios y el funcionamiento óptimo del mecanismo de mercado, logrando llevar al sistema económico y social al equilibrio general (par­cial y dinámico] per sécula seculorum.

Para Veblen el desarrollo económico se ocupa de los cam­bios de los modos de hacer las cosas y, al contrario de los economistas ortodoxos que ponían énfasis en la acumulación del capital para lograr éste, sostenía que los cambios del factor humano propician el desarrollo económico. El hombre cam­bia, desarrolla su percepción y su apreciación del modo cómo se pueden utilizar y mejorar las cosas pues, los cambios sur­gidos de las innovaciones constituyen una manifestación de los cambios del factor humano. Concibió al stock de capital, como un fruto del conocimiento y de la destreza del hombre. Es decir, como un hábito frecuente del pensamiento. Por esta naturaleza mutante del pensar, se interesó en explicar cómo es el cambio.

Concibió al cambio económico como un cambio de la co­munidad económica, un cambio en los métodos para sacar provecho de las cosas, pero sobre todo, como un cambio en

El desarrollo económico desde la perspectiva de la teoría • 105

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>