El prestigio de Prieto

La condicion del desterrado es tragica, lejos de la Patria a la que no se puede regresar a voluntad, lejos de los amigos, de la mujer y de los hijos, quienes sufren en came propia las consecuencias de la persecuci6n politi- ca. Dona Cecilia Oliveira de Prieto recuerda el momento en que se llevaron a su marido y lo que tuvo que padecer al verse obligada a abandonar el aula de clase, el trabajo que tanto amo:
El dia que lo saco Perez ]imenez me vinieron a avi- sar a las cuatro de la manana. Y a esahora me fui para la carcel Modelo. No pude verlo. Apenas vis- lumbre el carro de la Seguridad Nacional donde lo llevaban junto con Perez Alfonzo, Alejandro Oropeza y Juan Herrera. Me fui para el aeropuerto y tampoco me dejar on verlo. Recuerdo que habia muchas esposas de presos politicos. Casi todas llo- raban. Yo les decia que no jueran debiles. Que no lloraran…
La dictadura me jubilo. Ese fue el dxa mas triste de mi vida. Llegue a la casa y me eche en los hombros de mama. (El Nacional, Cl, Domingo 18 de diciem- bre de 1983).
Prieto Figueroa fue uno de los pocos desterrados vene- zolanos con una obra ya reconocida internacionalmente. Por eso, al llegar a Cuba, fue nombrado asesor por el Ministro de Educaci6n de ese pals. Alii, en la Universidad de La Habana, ingreso al aula como profe- sor en el area de Educaci6n de Adultos y Alfabetizacion. Edito en ese pais, en 1951, una de sus obras mas impor- tantes en el campo educativo: De una education de castas a una education de masas.

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