El politico se casa con la politica

Aunque todos los anos Luis Beltran le anunciaba a Cecilia Oliveira: “el 7 de agosto nos casamos”, el noviazgo duro ocho anos, hasta que el se gradu6 de abogado y ella de maestra. En el cilbum personal de ella, que todavia con- servan sus hijos, se lee la siguiente confesi6n de amor:
Asi mi corazon, rosal fragante, sepultado bajo el pecho se moria, se moria de tristeza y sole dad, pero un rayo de tus ojos penetro hasta sus ramajes y sus frescas rosas rojas brotan todas para ti. (Firmado: Caracas, 1927, Luis Beltran Prieto)
A las cuatro de la tarde del dia 17 de diciembre de 1933 comparecieron ante el Registro Civil: el, soltero, de trein- ta y un anos de edad y ella, la mujer de su vida, de toda una vida. De la uni6n Prieto-Oliveira nacieron varios hijos: Luis, Lilia, Cecilia, Edgardo, Nirma, Delfina, Gonzalo. Prieto tambien tuvo otros hijos: Dido Prieto de Blasini, Lesbia Prieto Berbln y Olga Prieto Cruz.
Durante el noviazgo y ya casados, Cecilia compartio con el maestro inquietudes sociales y los mismos ideales. Ella, como mujer luchadora y de avanzada, fue cofunda- dora de la Federaci6n Venezolana de Maestros. Ademas, tuvo que soportar el drama del politico perseguido, hos- tigado, en prision. Obligado a estar casi siempre fuera del hogar. En una entrevista, dona Cecilia declaro lo siguien-te: “Si a Prieto le hubiera tocado otra mujer, yo creo que no le hubiera aguantado ese tren de vida. El politico se casa con la politico, y la mujer tiene cjue hacer el papel de padre y madre”. (El Nacional, Cl, Domingo 18 de diciembre de 1983).
Ella lo acompan6 sesenta y tres anos, tiempo en el cual vivieron momentos muy dificiles, como antes expresa- mos, pero tambi&n los m&s felices: el nacimiento de los hijos, los matrimonios, las graduaciones, la multiplication de la familia.
Con motivo de la muerte de Dona Cecilia, Luis Beltran escribio el 2 de agosto de 1988 en El Nacional una elegia en prosa. Rememoro en ese artlculo los comienzos de esta uni6n, lo que significo ella para el: un espejo, “de clara lumbre y marco ilimitado”, simbolo de la verdad, de la sinceridad y de los contenidos de su corazon y de su conciencia. Pero ese espejo “se trizo con el viento fuer- te”. Y ella, el espejo del maestro en el que podia reflejar sin mentiras, sin dobleces, la claridad de su ser, lo dejo en la orfandad con “imborrables recuerdos y afectos para toda la vida”:
Pero sin duda alguna no era un espejo para realidades exteriores. Su luna no era marco de exteriorida- des, sino que iba en busca de la interior manera de ser, de la forma decidida de un espiritu y sobre todo de la estructura ligera de un alma rendida al adorable modo en que se expresa el sentimiento y el amor”.(“jY se trizo el espejoj”, Pido la palabra)

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