El largo de la oscuridad

En la infancia aprendio Prieto Figueroa la necesidad de dar luces a los ninos, desde muy pequenos, y evitarles el trauma de la oscuridad, la cual puede ser de diversas formas. La real es aquella oscuridad que ocurre cuando el sol ya no nos alumbra o cuando se apagan los bombi- llos. A esta muchas personas le temen. Pero tambien hay otro tipo de oscuridad, la que se manifiesta cuando a los ninos se les priva de su derecho social a aprender.
Cuando Prieto tenia seis anos, vivio una experiencia muy particular. Lo encerraron en un viejo calabozo, por descuajar un lirio de una maceta en un edificio publico, en el Convento de la Asuncion, en el cual habla un sota- no en donde han funcionado, en distintas epocas: escue- las, el Poder Republicano, la Gobernacion, la Asamblea Legislativa. Oigamos la historia de boca de ese gran narrador que era Luis Beltran:
Y para ustedes, como un sec re to, subiendo las esca- leras para el segundo piso habia un pequeno calabo- zo que llamaban “El Tigrito’, que hoy vi que lo cerraron. Mai hecho. Ese era un recuerdo hist&rico. Seguramenle ese pequeno calabozo era dvnde los monjes franciscanos (…) encerraban a los monjes rebeldes o a los esclavos que olvidaban sus obligacio- nes. Un di’a, en la manana, cuando yo era un nifio, tendria apenas seis aiios, baje los tres escalones de la entrada, me encontre en el jar din y atraido par la belleza de una maceta de lirios descuaje uno, pero senti en el brazo izquierdo como un guantelete de acero, una mano que me apretaba. Era el policia Guatache. Me llevo hasta El Tigrito, me encerro y entonces aprendi una cosa que no he olvidado nunca, aunque he procurado siempre apartar de la mente de to da la gente que ha estado cerca de mi el largo de la oscuridad… cerrada la puerta del calabozo la oscuridad se hacia densa, muy densa. Las paredes laterales se tocaban extendiendo las manos, el fondo que era el descanso de la escalera la tocaba con mi pequena cabeza. Me puse a medir el largo de la oscuridad y era tan larga que no alcanzaba a dis- tinguirla. La puerta era de roble redoblado, clavada con unos largos y gruesos clavos, con una chapa de acero exterior. Tenia una aldaba por fuera; en la parte alta de la puerta habia un pequeno agujero triangular por donde se suponia que debia entrar la luz, pero alii no habia luz de ninguna clase. Le daba a la puerta con mis pequenos punos, pero nadie me podia oir… Lloraba y nadie me oia. Por fin Guatache abrio la puerta y yo sail corriendo precipi- tadamente como un nino de seis ailos puede huir, por toda la calle del Boulevard y senti que un liqui- do caliente me corria por las piernas, me mojaba los pantalones y me llenaba los zapatos. Llegue a mi casa. Encontre a mi abuela sentada cerca de la puerta de la cocina, me tire en sus brazos gimoteando todavia. Ella me pasaba la mano por la espalda se dio cuenta que mis pantalones estaban mojados y me los quito, quitandome al mismo tiempo los zapatos. Yo cerraba los ojos para no ver el largo de la oscuridad. En un momento, no se cuando, me quede dormido recostado del amplio bus to de la abuela Mama Lita. Este recuerdo, que pudiera ser un recuerdo desagradable para mi, ha sido una manera extraordinaria de insinuarme e ir encendiendo luces para que los margaritenos y los venezolanos no alcancen a medir nunca el largo de la oscuridad. (“Discurso pronunciado por el Dr. Luis Beltran Prieto Figueroa, en la sesion solemne de la Asamblea Legislativa del estado Nueva Esparta, con motivo de habersele otorgado el titulo de «Hijo pre- claro» de esa entidad. La Asuncion, 4 de mayo de 1986″. De este atropello terrible, el inteligente nino Luis Beltran aprendio otro significado de la palabra oscuri-dad: ausencia de sabidurla y conocimiento, elementos por los cuales lucho a traves del ejercicio del magisterio.Cambi6 un episodio traumatico en una leccion perma- nente de vida para si mismo y para los demas ninos de Venezuela, pues por un largo camino de oscuridad tran- sita todo nino que no va a la escuela, toda persona que no conoce sus deberes y sus derechos, armas con las cuales podemos enfrentar a todos aquellos “Guataches” que utilizan un uniforme o insignia de mando para oprimir a los mas debiles.

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