El desarrollo económico en Hans W. Singer

Este autor, parte de una perspectiva keynesiana y de una pla­nificación más de aplicación prescriptivo-práctica, analiza al­gunas posibilidades de la planificación económica para los países en desarrollo. Para él, es esencial transformar la estruc­tura laboral y pasar de un trabajo mayoritariamente agrícola a uno industrial. O dicho en otros términos, hacer que el 70% de población se ocupe en la industria y un 20 o 30% en la agricultura. Esta actividad y ocupación agrícola, caracteriza a los países subdesarrollados. En este sentido, el desarrollo económico será un cambio estructural, independientemente de que se considere causa o efecto a tal cambio, el resultado ha de significar un aumento de los niveles de renta al estre­charse el sector agrícola. Así, las metas de desarrollo estarán en función de las tasas o velocidad con se pase de una pobla­ción ocupada en la agricultura a otra que se ocupe en la in­dustria. Es decir pasa de una relación 80:20 a una 20:80.

El coste (inversión] y resultado de la industrialización por esta vía (la industrialización incluye también el empleo en los flj servicios comerciales, financieros y personales) dependerá de * las características de cada país. Habrá países en los que se tenga que invertir poco dinero para lograrla, pero habrá otros en los que será necesario una gran cantidad de dinero. Singer proporciona datos y ejemplos de lo que costaría crear em­pleos adicionales, inversión que se recuperaría sí la producti­vidad que acompaña a estos nuevos empleo es alta y, ésta estará en función del capital adicional que se invertirá para producir bienes complementarios o componentes más la pro- visión de servicios básicos [infraestructura] para la nueva in­versión. Así, a medida que prosigue la inversión y se hace cumulativa, la productividad de la inversión comienza a crecer al entrar en juego economías externas y las de escala. Ahora bien, dependiendo de las metas que se pretendan en la crea­ción de empleo, encuentra casi siempre necesaria la participación de capital externo, ya que los recursos interiores no siempre cubren estos requerimientos.

Su modelo considera estratégico al ahorro (inversión) y solamente en la medida en que éste aumente (para lo cual debe haber incrementos de renta) se dispondrá de recursos adicionales para ir haciendo autónomo a este proceso de desarrollo. De esta manera, la tasa de desarrollo propuesta, se sostiene, sí además de la inversión normal, la productividad del capital aumenta al mismo tiempo. Concluye, argumentan­do que, en términos de la planificación del desarrollo, contar con una sobrepoblación no sólo significa un reto, sino también una oportunidad. La oportunidad consiste en ajustar la tecnolo­gía de la nueva inversión que implica el aumento del producto por unidad de capital, de tal modo que aumente la productivi­dad del capital existente mediante la aplicación del trabajo adicional.

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