El desarrollo económico en Albert Hirschman

Hirschman, de entrada, expresa su desacuerdo con el enfoque del crecimiento equilibrado ya que, -según él- es imposible que los diversos sectores de la economía crezcan a igual ritmo ya que habría dificultades de oferta, pues no es posible que la in­dustria crezca al mismo ritmo que la agricultura. Critica el hecho de que haya que empezar al mismo tiempo, con un gran núme­ro de industrias nuevas que serán clientes mutuos a través de las compras de obreros, empleados y directivos [tal como lo sugieren Rodan, Nurkse y Scitovsky). Él propone su teoría del crecimiento desequilibrado en donde los diversos sectores ten­drán que crecer al mismo tiempo en cierta proporción -no idénticamente- si no se quiere atrofiar el crecimiento, ya que, ningún sector debe salirse de los lineamientos, no por conside­raciones de demanda sino de oferta o estructurales. Ello, ocasio­naría un crecimiento de vaivén o que se retroalimentará de las necesidades nacientes en las industrias compradoras y vende­doras (inputs-outputs], los desequilibrios que puedan surgir de este tipo de crecimiento no únicamente se resolverán por medio de las fuerzas del mercado, ya que existe otra fuerza con el po­der suficiente para inducir (gobierno) a la oferta.

La idea no es eliminar los desequilibrios sino mantener­los. Para que la economía siga creciendo, el gobierno debe mantener las desproporciones, desequilibrios y tensiones ya que de esta manera, se estará en la senda del desarrollo. Las

ventas de una industria se vuelven insumos en la que compra y las ventas de ésta, se vuelven insumos en otra y así sucesi­vamente. De tal manera que se crean efectos propagadores en I la producción semejantes al multiplicador keynesiano, pero con la diferencia que estos desplazamientos se llevan a cabo I en las industrias de forma similar a la matriz insumo-produc­to. Este efecto de complementariedad se posibilita por la in­versión inducida y las economías externas. Al final, se produ­ce una situación ideal cuando el desequilibrio produce un movimiento de desarrollo, que a su vez, provoca un desequi­librio similar ad infínitum. Así, la forma en que la inversión conduce a más inversión es a través de complementariedades y de economías externas, convirtiéndose en una estrategia que debe emplearse con fines de desarrollo.

Cabe agregar que Hirschman [1985], fue uno de los teóri­cos que, en la década de los ochenta del siglo xx, reavivó el debate en torno a la vigencia de la teoría del desarrollo econó­mico, dados los resultados económicos adversos que ya se estaban presentando en el mundo, derivados de la puesta en marcha de políticas de corte neoliberal.

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