Buscar la lena por entre los brenales: estudio, juego y trabajo

Prieto realizo sus estudios primarios en la escuela “Francisco Esteban Gomez” de La Asuncion. De nino compartia el aula con el trabajo y el juego. A pesar de ser un muchacho muy responsable, tenia tiempo libre que empleaba en jugar: “trompo, volador, las metras, zumba- dor de semillas de mango, la certera china entre las manos, el gurruflo”.
Tuvo amigos entranables en su infancia, con los cuales vivio aventuras inolvidables. En especial, queremos des- tacar una muy significativa: la que vivio junto a su amigo
Pl&cido Fermm, “hombre magro que ha envejecido en el trabajo y en el sacrificio”, el muchacho de Las Huertas, que era hijo de Francisco Laureano.
Luis Beltran y Placido eran companeros de clase y vecinos, eran grandes amigos. Pero el padre de Prieto le prohibe la amis tad justamente con el mejor amigo y Prieto averigua que la raz6n de querer separarlos era que los abuelos de el y Placido se hablan enfrentado en una lucha a mediados del siglo XIX (no olviden que la infancia de Prieto transcurre a comienzos del siglo XX, pues el nacio en el ano 1902). Ese primer enfrentamien- to en el que las armas fueron “cocos” y “hondas” conclu- yo en un odio entre las dos familias que se prolong6 de tal manera que, muchos anos despues, el propio pap& de Placido dispar6 sobre la humanidad de un tio de Prieto llamado Baltasar Prieto Higuerey. Esos odios entre familias eran frecuentes en el pasado y se transmi- tlan de generacion en generaci6n.
Cuando Luis Beltr&n conoci6 la historia triste de ene- mistad entre dos familias vecinas, decidio dejar atras el odio que lo separaba de su mejor amigo y sustituirlo por afecto y amor para que, de este modo, el y Placido pudieran seguir siendo “los amigos inseparables de siempre”. El aleccionador comportamiento del joven Luis Beltran, de contravenir lo dicho por el mismo padre, (“y todavia mi yadre queria que yofuera el portador de ese odio”), habrla de trazar la lmea de conducta a seguir en los duros trances por los que pasaria en su vida, que¬†conoci6 horas de esplendor, de gloria y momentos poli-ticos de tremendas traiciones.
Por otra parte, Prieto armonizaba el estudio y el juego con el trabajo:
La escuela, los quehaceres de la casa, yo el aguador, ayudante en la panaderia, cuidar los animales, bus- car la lena por entre los brenales de las colinas de la ciudad y el alegre clamor de la pandilla. (Maria Secundina y otros escritos, )
Posteriormente, trabajo en una finca de su tlo en el esta- do Sucre y, luego, en La Asuncion, se encargo de una bodega. jCuanta matematica aprendio Prieto Figueroa en la tarea de cobrar y dar el vueltoj jCuanto aprendi6 de la angustia del pueblo que pedla fiao porque los reales no alcanzabanj jCuanto del hambre de un puebloj Despues, el monto su propio negocio para vender almidon y aceite.
A1 concluir sus estudios primarios, ejercio como maestro en la misma escuela primaria de donde habla egresa- do. Era otra Venezuela, en la que un sexto grado equiva- lia, en conocimientos, a algo mas que al bachillerato actual. Eran tiempos en los que muy poca gente iba a la escuela. Quien lograba alcanzar el nivel de estudios primarios con 6xito, ya sobresalla socialmente. Luego inici6 la secundaria en la misma ciudad natal, en el Colegio Federal y curs6 alii hasta segundo ano, porque cerraron el colegio y se march6 entonces a la capital.
Prieto permaneci6 en el pueblo hasta los 23 anos, cuando salio para continuar sus estudios. Vivio su infan- cia y adolescencia, jugando, trabajando, estudiando, en contacto con la naturaleza, en libertad, rodeado del amor de sus familiares y amigos a quienes evoca despues en sus poemas.

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