Apuntes sobre el arte de escribir cuentos (1958)-10

Ahora bien, icual es la forma del cuento?
En apariencia, la forma esta implicita en el tipo de cuento que se m quiera escribir. Los hay que se dirigen a relatar una accion, sin mas consecuencias; los hay cuya finalidad es delinear un caracter o desta- car el aspecto saliente de una personalidad; otros ponen de manifies- to problemas sociales, politicos, emocionales, colectivos o individua- les; otros buscan conmover al lector, sacudiendo su sensibilidad con la presentacion de un hecho tragico o dramatico; los hay humoristi- cos, tiemos, de ideas. Y desde luego, en cada caso el cuentista tiene que ir desenvolviendo el tema en forma apropiada a los fines que persigue.
Pero esa forma es la de cada cuento y cada autor; la que cambia y se ajusta no solo al tipo de cuento que se escribe sino tambien a la manera de escribir del cuentista. Diez cuentistas diferentes pueden escribir diez cuentos dramaticos, tiemos, humoristicos, con diez temas distintos y con diez formas de expresion que no se parezcan entre si; y los diez cuentos pueden ser diez obras maestras.
Hay, sin embargo, una forma sustancial; la profunda, la que el lector corriente no aprecia, a pesar de que a ella y solo a ella se debe que el cuento que esta leyendo le mantenga hechizado y atento al curso de la accion que va desarrollandose en el relato o al destino de los personajes que figuran en el. De manera intuitiva o consciente,
esa forma ha sido cultivada con esmero por todos los maestros del cuento.
Esa forma tiene dos leyes ineludibles, iguales para cl cuento hablado y para el escrito; que no cambian porque cl cuento sea dramatico, tragico, humoristico, social, tiemo, de ideas, superficial o profundo; que rigen el alma del genero lo mismo cuando los persona- jes son ficticios que cuando son reales, cuando son animates o plantas, agua o aire, seres humanos, aristocratas, artistas o peoncs.
La primera ley es la ley de la fluencia constante.
La accion no puede detenerse jamas; tiene que correr con liber- tad en el cauce que le haya fijado el cuentista, dirigiendose sin cesar al fin que persigue el autor; debe correr sin obstaculos y sin mean- dros; debe moverse al ritmo que imponga el tema —mas lento, mas vivaz—, pero moverse siempre. La accion puede ser objetiva o subje- tiva, externa o interna, fisica o psicologica; puede incluso ocuitar el hecho que sirve de tema si el cuentista desea sorprendemos con un final inesperado. Pero no puede detenerse.
Es en la accion donde esta la sustancia del cuento. Un cuento tiemo debe ser tiemo porque la accion en si misma tenga cualidad de temura, no porque las palabras con que se escribe el relato aspiren a expresar temura; un cuento dramatico lo es debido a la categoria dramatica del hecho que le da vida, no por el valor literario de las imagenes que lo exponen. Asi, pues, la accion por si misma, y por su unica virtualidad, es lo que forma el cuento. Por tanto, la accion debe producirse sin estor- bos, sin que el cuentista se entrometa en su discurrir buscando impresio- nar al lector con palabras ajenas al hecho para convencerlo de que el autor ha captado bien la atmosfera del suceso.
La segunda ley se infiere de lo que acabamos de decir y puede expresarse asi: el cuentista debe usar solo las palabras indispensables para expresar accion.
La palabra puede exponer la accion, pero no puede suplantarla. Miles de frases son incapaces de decir tanto como una accion. En el cuento, la frase justa y necesaria es la que de paso a la accion, en el estado de mayor pureza que pueda ser compatible con la tarea de expresarla a traves de palabras y con la manera peculiar que tenga cada cuentista de usar su propio lexico.
Toda palabra que no sea esencial al fin que se ha propuesto el cuentista resta fuerza a la dinamica del cuento y por tanto lo hiere en el centro mismo de su alma. Puesto que el cuentista debe cenir su relato al tratamiento de un solo hecho -y de no ser asi no esta escribiendo un cuento-, no se halla autorizado a desviarse de el con frases que alejen al lector del cauce que sigue la accion.
Podemos comparar el cuento con un hombre que sale de su casa a evacuar una diligencia. Antes de salir ha pensado por donde ira, que calles tomara, que vehiculo usara; a quien se dirigira; que le dira. Lleva un proposito conocido. No ha salido a ver que encuentra, sino que sabe lo que busca.
Ese hombre no se parece al que divaga, pasea; se entretiene mirando flores en un parque, oyendo hablar a dos ninos, observando una bella mujer que pasa; entra en un museo para matar el tiempo; se mueve de cuadro en cuadro; admira aqui el estilo impresionista de un pintor y mas alia el arte abstracto de otro.
Entre esos dos hombres, el modelo del cuentista debe ser el primero, el que se ha puesto en accion para alcanzar algo. Tambien el cuento es un tema en accion para llegar a un punto. Y asi como los actos del hombre de marras estan gobemados por sus necesidades, asi la forma del cuento esta regida por su naturaleza activa.
En la naturaleza activa del cuento reside su poder de atraccion, que alcanza a todos los hombres de todas las razas en todos los tiempos.
Caracas, septiembre de 1958.

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