A manera de conclusión: desafíos y perspectivas de la teoría del desarrollo económico neoinstitucional -4

Cuarto, esto nos lleva a señalar que, aunque siempre se ha resaltado la importancia de las instituciones, no se han hecho intentos de ir más allá de las prescripciones a tomarlas en cuenta, quizá porque no existen los instrumentos para cuantificarlas e introducirlas en la planificación y programación económica, o porque, las elites de poder económico y político saben que con instituciones eficientes, su poder puede disminuir. Sin embargo, ello no obsta para que, se considere de manera permanente su inclusión en toda propuesta de política de mejoramiento económico-social. Al respecto, los trabajos de Fogel (1990] pueden ser un referente para formalizar a las instituciones, en el análisis económico.
Quinto, nuevamente se debe de aceptar que no existe una solución milagrosa para generar desarrollo, así como tampoco un solo motor del desarrollo, el cual, de cualquier manera, no puede lograrse por medio de las acciones auto-máticas y autonómicas de un conjunto de variables e índices
económicos del mercado. Además, si tomamos como desarrollo la propuesta de Thirlwall (que algunos sí consideran), sería tanto como renunciar al derecho a una justa aspiración de la población a mejores niveles de vida y no sólo de sobrevivencia como son los que están insertos en dicha propuesta. Por otro lado, esta propuesta presenta problemas para su cuantificación, por la inadecuación de estos índices para medir el progreso. Tampoco existe certeza de que los programas anticíclicos que se están aplicando en prácticamente todos los países del mundo, vayan a generar los resultados esperados, máxime que la mayoría de ellos no están considerando las propuestas que los poskeynesianos han planteado en los últimos años, para redefinir el rol económico del Estado en la economía.
Sexto, a 66 años de que se escribió el primer documento que marcó el nacimiento oficial de la preocupación teórica por el subdesarrollo económico, persiste en muchos países la pobreza, la desigualdad y el retraso económico. Lo que hace considerar que el problema económico no depende únicamente de la economía y su teoría, sino que es un asunto más complejo, por lo que se reafirma la insistencia de considerar un marco institucional en toda propuesta formal de desarrollo económico y social incluyente.

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