A Luis Beltran Prieto le florecieron de poesia las manos y la mente

En 1975, Prieto Figueroa publica Mural de mi ciudad, uno de sus libros poeticos claves para medir su condicion de artista, en el cual, como lo sugiere el titulo, evoca la ciudad en que nace y vive la infancia. Expresa en el su amor por el mar y por la geografla de la isla, por los seres y las cosas, por los amigos y la familia. Todos ellos for- man parte de su Canto, el cual se gesta a partir del recuer- do, para “desentranar un hondo sentimiento” al escuchar las campanas que convocan al amor hacia el terruno:…escuche las campanas sumergidas en el fondo del corazon que convocan al amor a la tierra que nos vio nacer para descubrir en sus andanzas el armonioso transcurrir de las vivencias en donde estd el secreto de la sustantiva manera de ser. Quise desenterrar mis recuerdos y el llamado de las campanas del tiempo sumergido los puso a volar en este Mural de mi ciudad, que es el homenaje a un pueblo sencillo de hombres y mujeres que con su esfuerzo se hicie- ron a si mismos, sustancia pur a, expresion de su suelo proyectado en obras y anhelos sobre toda Venezuela (Mural de mi ciudad).
Mural de mi ciudad esta consagrado a la tierra, a la infancia, a la naturaleza de la isla, a los afectos, a su pueblo enclavado en su interioridad. Son temas que le per- miten el reencuentro con ese solar de los afectos en donde se engendro el destino:
Tierra de la heredad, arrullo y nido,
donde credo la angustia
y se engendro el destino
de la sangre que llevo entre las venas,
en tu contacto fluye
generoso el anhelo.
Pongo a volar los sueiios
crecidos en tu ausencia
para el canto de fronda
bajo el sol en tus campos derramado,
paraulata que trina entre las ramas
el trino mineral
de la tierra quemada que sube y sube al aire persiguiendo una gota de rocio.
(Mural de mi ciudad)
La Escuela Nueva y el Estado Docente fueron instrumen- tos para expresar ideales que le permitieron manifestar, en diversos contextos y en continuas luchas, el intenso amor sentido por una colectividad llamada Venezuela a la cual quiso educada, dvica, democr&tica y republicana. Pero ahora, joven aun, en la recta que conducia hacia los 80 anos de edad, casi octogenario, nos sorprendio con la intimidad de un afecto que Del hombre al hombre (1977) se hizo aire en Porlamar en el viento (1978), y luz en La azul claridad de Pampatar (1978) para trasladarse a su Juan Griego del recuerdo (1978) con las palabras mas breves, las Verba minima (1978). Esta obra debe ser considerada como palabra slntesis para la representacion de valores eternos y de la sabiduria practica. Palabra sentenciosa que hace nacer el sentimiento y la voz de la intuicion en el poema:
A la herida vada
Yo le pongo un centimetro de amor y dcatriza
(Verba minima)
Verba minima es palabra propicia para la captacion del instante de la urdimbre de la claridad, de la liberacion y la catarsis:
Una espada de luz hendid el silencio y surgid la palabra golpeando los oidos sordos de oscuridad jLos ojos escucharon la claridad abierta!
(Verba minima)
Verba minima permite que la plenitud y la alegrla resue- nen como forma de vivir. Especialmente, cuando la aurora deshace la bruma y se suenan caminos para el aprendizaje de la eficacia:
El hombre aprende – caminos de eficacia ensayando y errando.
Perder el tiempo, puede ser ganar la vida, si la vida se pone enteramente en la tela de arana donde se teje el sueno y despierta sonriente la obra que sonamos.
(Verba minima)
De la retoriea del politico se mudo Prieto Figueroa a la lucida brevedad de la palabra poetica, de lo colectivo a lo individual que universaliza, de lo contemporaneo publi-co a lo remoto, como expresion de vida interior, del tiempo de la infancia, del inito, que es siempre un etemo retomo, un regreso a los origenes, del si mismo, de la isla, genesis creador. Por eso dice Miguel Otero Silva que a Prieto le florecieron de poesia las manos y la mente, renacer por el cual en 1986 se le otorgo el Premio Municipal de Literatura.
En este mismo ano publica Isla de azul y viento, obra que le permite a Prieto Figueroa seguir pintando su mural de la ciudad: “Es un muro largo a la orilla del mar, pintado con una brocha de pintar barcos que encontre abando- nado en la play a”. Su poemario anterior plasma vivencias que de la infancia quedan en su memoria. Su tiempo es el del recuerdo. El nuevo poemario, en cambio, incluye, por una parte, el tiempo que se actualiza en cada instante en que un hombre asume la milenaria faena de la subsistencia, por medio de la caza y de la pesca, instalado en herramientas de trabajo que acicala con color, emblema de su entusiasmo. Por otra parte, incluye el tiempo remoto del nacimiento de seres y cosas, mundo enmudecido y solo, mundo informe, pro- picio para la duda, para la interrogacion poetica:
iDe donde viene el mar?, ien donde nace esta furia disuelta?
iDonde tiene su nidal escondido para empollar las olas, lanzar sus corsarios al ataque, sus alas presurosas, sus implacables garras, su pico demoledor de acantilados?
I Donde termina el mar? iDonde descansa?
lie pone fin la tierra o es apenas su lugar inicial?
El tiempo del instante en Isla de azul y viento coincide con el momento estelar de la creacion poetica marcada por el amor:
Navegando en tus ojos un amoroso viaje, refriegas del amor, paisaje y ola, marinero en un lago sin querellas, me senti piloto de una nave cargada de luceros.
Remeros, nuestras locas ilusiones hundidas en lo azul de mar y cielo. nos empujaban al confin distante mientras la brisa murmur aba cantos.
De la ola el arrullo cadencioso
se constela en la lumbre de tu nombre,
mientras vela, velando tu regazo,
enchido de latidos mi pecho marinero
ponia entre tus brazos tempestades de anhelos.
Cuando Luis Beltran Prieto se incorpora como Individuo de Numero de la Academia Venezolana de la Lengua en 1984, Miguel Otero Silva, a quien le corres- pondio contestar su discurso, analizo el prodigio que se habla obrado en Prieto, quien publicb su primer libro de poesla cuando tenia mas de 70 anos, abrigando nuevos suenos:
Luis Beltran Prieto Figueroa:
Los hombres, por lo general, cuando advierten que el arbol verde de su vida comienza a perder savia y a mar chi tar sus ramas, se amilanan ante sus propios suenos, arrian las grimpolas de corsarios que izaron en sujuventud, se atrincheran detras de unafiloso- fia conservadora o conformista. Luis Beltran Prieto ha hecho exactamente lo contrario. A medida que las manecillas de su tiempo avanzaban, su pensamien- to se adentraba en los mas comprometidos territories, sus manos empunaban las bander as mas intre- pidas, se robusteda sufe en el porvenir de la huma- nidad y en la alborada de una sociedad desprovista de clases y de privilegios. Podemos afirmar, como testigos de su conducta publica y privada, que nin- gun corazon joven aventaja en rebeldia a su corazon de ochenta anos. (Contestacion del academico Miguel Otero Silva)
La utopia propia del pensamiento del joven la palpo Miguel Otero Silva en la conducta de Prieto Figueroa. En efecto, todos los proyectos de Prieto estuvieron alentados por ideales, los cuales lo indujeron a creer en un Estado Docente, en una Escuela Nueva, en un joven comprome- tido, en una formacion tecnica que asegure el progreso del pais, en un maestro consciente de su papel transfor- mador, en el derecho que tienen los ninos y jovenes a aprender segun sus capacidades, en la obligacion que tiene el Estado de formar un ciudadano que ame la liber- tad, la justicia, la dignidad.
Pero otros suenos tambien ocupaban la mente del maestro, pues podemos afirmar que sus anos setenta son para la poesia, o bien para hacer posible la feliz coexis- tencia del magisterio, la revolucion y la poesia, “los tres quehaceres m&s nobles que puede cumplir un hombre sobre la tierra. Y Luis Beltran Prieto los lleva consigo sin diferenciarlos entre si, revueltos en su sangre como un mismo raudal de amor y de energia” (Miguel Otero Silva).

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